¿Qué es el reiki? Qué esperar de una sesión y qué preguntar antes

Una guía cálida para tu primera sesión de reiki: su origen japonés, cómo es una cita, tus límites con el contacto y las señales de alerta.

Mujer vestida y recostada sobre un tapete recibe una sesión de reiki, con las manos de la terapeuta cerca de su cabeza.
Foto: Arina Krasnikova / Pexels

Si alguna vez te preguntaste qué es el reiki, quizá lo escuchaste de una amiga que salió de su sesión con cara de siesta larga. Es una práctica japonesa de imposición de manos, suave y silenciosa, y aquí te contamos cómo vivirla con información y a tu ritmo.

El reiki es una práctica de origen japonés en la que una persona apoya las manos con un contacto ligero sobre tu cuerpo, o las deja unos centímetros por encima, con la intención de dirigir energía que apoye tu bienestar. Se recibe vestida. Nació con Mikao Usui, en Japón, a principios de los años veinte.

Muchas mujeres lo buscan para descansar, para acompañar una etapa difícil o por pura curiosidad. En esta guía de nuestra colección de bienestar holístico encontrarás su historia, qué pasa en una sesión, qué dice la ciencia, cómo cuidar tus límites y qué preguntar antes de reservar.

¿Qué es el reiki y de dónde viene?

En la tradición del reiki se habla de una energía que sostiene la capacidad natural del cuerpo para sanar, y de la practicante como un canal para esa energía. Es una creencia de raíz oriental y forma parte de una práctica espiritual.

El reiki como se practica hoy viene de Mikao Usui, un buscador espiritual japonés, monje laico, casado y con dos hijos. Según el centro de espiritualidad y sanación de la Universidad de Minnesota, la revelación que dio origen a su práctica ocurrió muy probablemente en 1922.

En sus últimos años, Usui enseñó a más de 2.000 principiantes, pero formó solo a 16 maestros. Uno de ellos, Chujiro Hayashi, oficial naval retirado, abrió una clínica de reiki en Tokio.

A esa clínica llegó Hawayo Takata, una mujer japonesa-estadounidense que buscaba alivio para varios problemas de salud. Se volvió alumna, llevó el reiki a Hawái en 1937 y después a la parte continental de Estados Unidos. Desde ahí, sus estudiantes lo extendieron por el mundo.

¿Qué pasa en una sesión de reiki?

Una sesión suele durar entre 20 minutos y una hora. No tienes que desvestirte: normalmente solo te quitas los zapatos y el abrigo, y te recuestas en una camilla o te sientas en una silla.

La practicante coloca las manos con un contacto ligero en distintas zonas de tu cuerpo, o las mantiene unos centímetros por encima. No es un masaje y no hay que tomar ni untarse nada. Suele haber silencio o música suave.

Hay quien describe calor, hormigueo o una relajación profunda; hay quien no siente nada especial. Las dos cosas pasan. Al final, muchas practicantes sugieren descansar un rato y tomar agua.

Lo que dice la ciencia sobre el reiki

Según el NCCIH, el centro de los Institutos Nacionales de Salud de EE. UU. dedicado a la medicina complementaria, el reiki no ha demostrado con claridad ser eficaz para ningún fin de salud.

Se ha estudiado para el dolor, la ansiedad y la depresión, pero la mayoría de los estudios no son de alta calidad y sus resultados no coinciden.

El mismo centro explica que no hay evidencia científica de que exista el campo de energía en el que se basa el reiki, y que no se le conocen efectos dañinos.

Entonces, ¿para qué ir? Para muchas mujeres, el valor está en lo que sí es real: una hora de quietud, alguien que te atiende con calma y el permiso de no hacer nada. En una vida que va con prisa, eso ya es mucho.

Tu cuerpo, tus reglas: consentimiento y contacto

Saber qué es el reiki también incluye saber qué no tiene por qué pasar. Una buena sesión empieza con una conversación. Tienes derecho a elegir si quieres contacto ligero o que las manos se queden por encima de tu cuerpo, y a cambiar de opinión en cualquier momento.

  • Pide que te expliquen antes en qué zonas van a poner las manos.
  • Puedes pedir que eviten el pecho, el abdomen, las piernas o cualquier zona, sin dar explicaciones.
  • Acuerden una señal sencilla, como levantar la mano, para hacer una pausa.
  • Nadie debe tocar zonas íntimas ni pedirte que te quites la ropa. Si pasa, puedes terminar la sesión e irte.
  • Si el contacto te pone en alerta, por tu historia o por cómo te sientes ese día, empieza con manos sin tocar o con una sesión más corta.

Cuidar tus límites no es desconfiar. Es la misma regla que vale antes de un retiro de bienestar o de un baño de sonido: puedes preguntar, elegir y decir «paso».

Qué preguntarle a una practicante de reiki antes de reservar

Una conversación de cinco minutos te dice mucho. El NCCIH sugiere averiguar la formación de cualquier profesional de medicina complementaria y preguntar si está dispuesto a trabajar en equipo con quienes te atienden en medicina convencional.

  1. ¿Dónde te formaste y qué nivel de reiki tienes?
  2. ¿Cómo es una sesión contigo, cuánto dura y qué tipo de contacto usas?
  3. ¿Puedo pedir que no me toques o que evites ciertas zonas?
  4. ¿Tienes experiencia con personas en mi situación, por ejemplo, embarazo, tratamiento médico o dolor crónico?
  5. ¿Cuánto cuesta cada sesión y qué pasa si cancelo?
  6. ¿Estarías dispuesta a coordinarte con mi médica si hiciera falta?

Un recordatorio práctico, también del NCCIH: no des por hecho que tu seguro médico lo cubre. Pregúntale antes a tu aseguradora.

Señales de alerta antes de reservar

El precio cambia mucho según la ciudad y la experiencia de cada practicante. Lo sano es que sea claro desde el principio. Haz una pausa si:

  • te prometen curar una enfermedad o te sugieren dejar tu tratamiento;
  • te presionan para pagar paquetes largos por adelantado;
  • te dicen que tu energía está «muy bloqueada» y que solo esa persona puede ayudarte;
  • te venden niveles o cursos cada vez más caros como condición para estar bien;
  • te ofrecen objetos «cargados» a precios altos como parte de la sesión.

Recuerda que tu bienestar no es un carrito de compras: una sesión puede ser un regalo que te das, sin convertirse en una deuda.

Reiki y medicina: cómo pueden convivir

Según Cancer Research UK, en el Reino Unido algunos centros de cáncer y de cuidados paliativos ofrecen reiki como terapia complementaria: para acompañar el tratamiento, no para tomar su lugar. Así es como mejor encaja en tu vida.

  • Cuéntale a tu médica que recibes reiki, igual que le contarías de un suplemento o de otra práctica.
  • Sigue con tus medicinas, citas y estudios como te los indicaron.
  • Si tienes una condición de salud, pregunta a la practicante si ha trabajado con personas en tu situación.
  • Usa el reiki para lo que sí puede darte: un rato de calma. Si te interesa algo parecido, aquí hay ideas para elegir una actividad de bienestar que vaya contigo.

Importante: si tienes un síntoma nuevo, dolor fuerte o una enfermedad en tratamiento, tu primera parada es tu médica. El reiki puede acompañar tu cuidado, pero no reemplaza un diagnóstico ni un tratamiento.

Prepara tu primera sesión en 15 minutos

Si ya tienes claro qué es el reiki y quieres probarlo, así puedes preparar tu primera cita.

  1. Escribe en una nota qué buscas: descanso, calma, curiosidad o compañía.
  2. Busca dos o tres practicantes y lee cómo describen su trabajo. Si alguna promete curarte, sigue buscando.
  3. Escríbeles o llámales con las preguntas de arriba.
  4. Decide tus límites de contacto y anótalos para decirlos al llegar.
  5. Elige ropa cómoda y deja un rato libre después de la cita, sin prisas.
  6. Deja lista una nota para después de la cita, con dos líneas: cómo llegaste y cómo te vas.

Para tu cafecito

  • ¿Qué estoy buscando de verdad cuando pienso en una sesión de reiki: descanso, cuidado, compañía?
  • ¿Qué tipo de contacto me hace sentir segura y cuál no?
  • ¿En qué otro momento de mi semana podría regalarme una hora de quietud?

Una hora de quietud también es una forma de cuidarte.

Preguntas frecuentes

¿El reiki tiene que ver con alguna religión?

Nació del camino espiritual de Mikao Usui en Japón, pero una sesión no te pide adoptar ninguna creencia. Hay mujeres de distintas fes, y sin religión, que lo disfrutan. Si tu fe es otra, puedes vivir la sesión como un rato de oración o de descanso, o decidir que no es para ti.

¿Qué se siente durante una sesión de reiki?

Cada experiencia es distinta. Hay quien siente calor, hormigueo o relajación profunda, y quien no nota nada especial. No hay una forma correcta de vivirla. Si algo te incomoda, dilo y la practicante debe ajustar o detenerse.

¿Cuántas sesiones de reiki se necesitan?

No hay un número probado, porque la evidencia sobre sus efectos es limitada. Si te gusta, puedes ir cuando lo sientas como un regalo, sin comprometerte con paquetes largos ni pagos por adelantado.

¿Puedo recibir reiki si estoy embarazada o en tratamiento médico?

El NCCIH indica que no se le conocen efectos dañinos al reiki, aunque no habla del embarazo en particular. Por eso, cuéntaselo a tu médica o partera y avísale a la practicante, para que la sesión se adapte a ti, por ejemplo, con almohadas extra o sentada.

¿El reiki trabaja con los chakras?

Algunas practicantes occidentales combinan el reiki con el mapa de los chakras, aunque son tradiciones distintas: una japonesa del siglo XX y otra del yoga y el tantra de la India. Si te da curiosidad, lee nuestra guía de los 7 chakras y su historia.

Fuentes consultadas

La Voz de la Mujer es una revista digital en español para mujeres latinas, con raíces en Las Vegas desde 2005. Actualizamos nuestras guías con fuentes confiables y un lenguaje cercano. Conoce nuestros criterios editoriales o escríbenos si encuentras un error.