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Cáncer de mama: mamografía, señales de alerta y cómo cuidarte

Conocer tu cuerpo ayuda, pero no basta. Te explicamos cuándo te toca la mamografía, qué cambios consultar pronto y cómo quitarle el miedo a la cita.

Dos mujeres abrazadas sostienen lazos rosas, símbolo de la lucha contra el cáncer de mama
Foto: Anna Tarazevich / Pexels

Una mamografía puede ayudar a encontrar el cáncer de mama en sus etapas iniciales, cuando es más fácil de tratar. Aquí te contamos a qué edad hacértela, qué señales no debes dejar pasar y cómo saber si puedes conseguirla gratis o a bajo costo.

Octubre suele llenarse de lazos rosados. Aprovecha ese recordatorio para conocer tu cuerpo, saber cuándo te toca la prueba y salir de dudas.

Según la American Cancer Society, el cáncer de mama (también llamado cáncer de seno) es el cáncer más común entre las mujeres en Estados Unidos, después del cáncer de piel. En promedio, una mujer en este país tiene una probabilidad de aproximadamente 1 en 8 de tenerlo en algún momento de su vida. No te lo contamos para asustarte, sino para que te cuides a tiempo.

Importante: este artículo es información general; no sirve para diagnosticar ni reemplaza la consulta médica. Ante cualquier cambio en tus mamas, no esperes a tu próxima mamografía: haz una cita con tu médico o tu clínica lo antes posible.

¿Qué es una mamografía y a qué edad hacértela?

Una mamografía es una radiografía de las mamas. Para muchas mujeres, dicen los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), es el mejor método para detectar este cáncer en sus primeras etapas.

En su recomendación de 2024, el Grupo de Trabajo sobre Servicios Preventivos de los Estados Unidos (USPSTF, por sus siglas en inglés) aconseja que las mujeres de 40 a 74 años con un riesgo promedio de cáncer de mama se hagan una mamografía cada dos años. Esto incluye a quienes tienen un familiar de primer grado con cáncer de mama (como su mamá, una hermana o una hija) y a todas las demás personas a quienes se les asignó el sexo femenino al nacer.

Si tu riesgo es mayor que el promedio

Hay excepciones: la recomendación del USPSTF no es para personas con un cambio genético de alto riesgo (como en los genes BRCA1 o BRCA2), para quienes recibieron radioterapia de dosis alta en el pecho cuando eran jóvenes, ni para quienes ya tuvieron cáncer de mama o una lesión de alto riesgo en una biopsia anterior.

Los CDC señalan que, cuando el riesgo es mayor que el promedio, las recomendaciones pueden ser diferentes. A veces se usa una resonancia magnética de las mamas junto con la mamografía. ¿Estás en uno de estos grupos o hay cáncer de mama en tu familia y tienes dudas? Pregúntale a tu médico cuándo empezar y cada cuánto hacerte tus pruebas.

Señales de alerta del cáncer de mama: cuándo ir al médico

Entre las señales que los CDC mencionan como motivo para consultar están estas:

  • Cualquier cambio en el tamaño o la forma de tus mamas.
  • Dolor en cualquier parte de las mamas.
  • Salida de líquido por el pezón que no sea leche, incluida la sangre.
  • Un bulto nuevo en la mama o debajo del brazo.

Y algo igual de importante: algunas personas no tienen ningún síntoma. Por eso la prueba importa aunque te sientas bien. Los CDC recomiendan consultar a tu médico de inmediato si tienes algún síntoma o señal que te preocupe; no hace falta esperar a tu próxima cita de rutina.

Conocer tu cuerpo ayuda, pero no reemplaza la prueba

Estar familiarizada con cómo se ven y cómo se sienten tus mamas puede ayudarte a notar síntomas como un bulto, dolor o un cambio de tamaño. Nadie conoce tu cuerpo como tú.

Eso sí, los CDC aclaran que no se ha comprobado que los autoexámenes, ni los exámenes clínicos que hace un médico o una enfermera con las manos, disminuyan el riesgo de morir por cáncer de mama. Esto no quiere decir que dejes de observarte: quiere decir que revisarte en casa no sustituye la mamografía, y que un cambio que notes merece una consulta, no una espera.

Mamografía gratis o a bajo costo: ¿cumples los requisitos?

Si el costo te frena, el Programa Nacional de Detección Temprana del Cáncer de Mama y de Cuello Uterino de los CDC ofrece mamografías gratuitas o a bajo costo a mujeres con bajos ingresos, sin seguro médico o con cobertura insuficiente. Para las pruebas de cáncer de mama, los requisitos son:

  • Tener entre 40 y 64 años.
  • Tener ingresos anuales iguales o menores al 250 % del nivel federal de pobreza.
  • No tener seguro médico, o tener un seguro que no cubra las pruebas de detección.

El programa también ofrece pruebas de cáncer de cuello uterino a mujeres de 21 a 64 años. Y para entender mejor esa parte de tu salud, te recomendamos nuestra guía sobre el virus del papiloma humano (VPH).

Encuentra el contacto del programa de tu estado en la página de los CDC con proveedores de pruebas cerca de ti. También puedes llamar a los CDC al 1-800-232-4636.

Miedo, vergüenza, falta de tiempo: lo que a veces nos frena

¿Llevas tiempo posponiendo la prueba? No estás sola ni tienes por qué sentir culpa. A veces lo que nos detiene no es la falta de información, sino todo lo que cargamos. Aquí van algunas ideas prácticas:

  • Miedo a lo que puedan encontrar. Es normal. Cuando la angustia te quita el sueño, hablarlo puede ayudar; en nuestra guía sobre salud mental en familias latinas hablamos de cómo poner en palabras lo que casi nunca se dice.
  • Pudor o vergüenza. Al hacer la cita, pregunta si te puede atender una mujer y pide que te expliquen cada paso antes de empezar.
  • El idioma. Pide un intérprete o personal que hable español desde que llamas para agendar, no el mismo día de la prueba.
  • No tener tiempo porque cuidas a todos. Anota la fecha en el calendario como harías con cualquier cita importante de la familia: con hora y con alguien que cubra lo necesario ese día. Y si todo en casa depende de ti, te puede servir nuestra guía sobre la carga mental en el hogar.
  • Ir sola. Invita a una amiga, a alguien de tu familia o a tu comadre, y después se toman un cafecito. La amistad entre mujeres también es eso: acompañarnos en lo que nos da miedo.

Pensemos en un ejemplo (imaginario): Lucía, de 47 años, lleva meses dejando su mamografía para “cuando se calmen las cosas”. Un día acepta que las cosas no se van a calmar solas, le pide a su hermana que cuide a su papá una mañana y hace la cita. No resuelve su vida entera; resuelve una mañana.

Hacer esa cita también es una manera de quererme.

Para los días en que el miedo o la tristeza pesen demasiado, en nuestra página de recursos de apoyo encontrarás líneas de ayuda gratuitas y confidenciales.

Cómo prepararte para tu cita: preguntas para llevar

Llevar tus dudas anotadas te ayuda a aprovechar la consulta, sobre todo si te pones nerviosa. Apunta en tu celular la fecha de tu última mamografía, si alguien de tu familia ha tenido cáncer de mama, cualquier cambio que hayas notado y los medicamentos que tomas.

Preguntas que puedes hacer

  • Con mi edad y mi historia familiar, ¿cada cuánto me toca la prueba? ¿Necesito alguna otra?
  • ¿Cuándo y cómo me darán los resultados?
  • En caso de necesitar más estudios, ¿qué sigue y cuánto podría costar?
  • Si uso terapia de reemplazo hormonal o pastillas anticonceptivas, ¿qué riesgos debo conocer?

Esa última pregunta tiene su razón: los CDC recomiendan hablar con el médico sobre los riesgos si recibes terapia de reemplazo hormonal o tomas pastillas anticonceptivas. Llévala anotada sobre todo si estás en la menopausia y te han hablado de tratamiento hormonal. Para conocer mejor esa etapa, tenemos una guía sobre los síntomas y las etapas de la menopausia.

Un pequeño paso para hoy

  1. Busca la fecha de tu última mamografía en tus papeles, en el portal de tu clínica o llamando a tu consultorio.
  2. ¿Tienes entre 40 y 74 años y ya te toca (o nunca te la has hecho)? Pide la cita hoy. Para otras edades o un riesgo mayor, pregúntale a tu médico qué te conviene. Y si no tienes seguro, revisa si cumples los requisitos del programa de los CDC.
  3. Mándale un mensaje a alguien de confianza: “¿Me acompañas a mi cita?”.

Para tu cafecito

  • Si una amiga querida me dijera que lleva años sin hacerse la mamografía, ¿qué le diría? ¿Puedo decirme lo mismo a mí misma?
  • ¿Quién de mi círculo podría acompañarme, y a quién podría acompañar yo?

Preguntas frecuentes

¿Mi seguro médico cubre la mamografía?

Por lo general, sí. De acuerdo con los CDC, la mayoría de los planes de seguro médico están obligados a cubrirla cada uno o dos años a partir de los 40 años, sin que tengas que pagar de tu bolsillo. Confírmalo con tu plan.

¿Qué pasa si me llaman para hacerme más estudios?

Trata de no adelantarte a lo peor. Los CDC explican que a veces el médico ve algo que parece cáncer, pero no lo es (un resultado falso positivo), y que esto puede llevar a más pruebas y causar ansiedad. Pregunta qué estudio sigue y cuándo tendrás la respuesta.

Tengo mamas densas, ¿necesito otra prueba?

El USPSTF concluyó que, por ahora, no hay evidencia suficiente para evaluar el equilibrio entre los beneficios y los daños de hacer pruebas adicionales en mujeres con mamas densas cuya mamografía salió normal. Hablamos de estudios como un ultrasonido o una resonancia magnética. Mientras se investiga más, el USPSTF anima a estas mujeres a hablar con su médico sobre sus opciones de seguimiento.

Tengo 75 años o más, ¿debo seguir haciéndome la mamografía?

A partir de los 75 años, el USPSTF considera que la evidencia actual no alcanza para evaluar los beneficios y los daños de esta prueba de detección, y pide a los médicos usar su criterio clínico en cada caso. Platícalo con tu médico para decidir juntos.

Fuentes consultadas

La Voz de la Mujer es una revista digital en español para mujeres latinas, con raíces en Las Vegas desde 2005. Actualizamos nuestras guías con fuentes confiables y un lenguaje cercano. Conoce nuestros criterios editoriales o escríbenos si encuentras un error.