Para cosechar hay que sembrar

Amor, amor… Ahhhhh el romance. Que bonito es enamorarse. Que bonitas son las relaciones, la excitacion que produce un beso y la musica de un melodioso “Te quiero”. Si todo eso es tan bonito, entonces: Para que diablos nos casamos?

(Antes de casarse) Que linda tu cabecita vamos ponla aqui en mi hombro. (Despues de casarse) Vete para alla con el cabezon que se me duerme el brazo.

Entre risas y risas se van destapando con amigos las bromas sobre el matrimonio, las relaciones y sus consecuencias. Pero entre broma y broma la verdad se asoma.

Me acuerdo haber mencionado un par de veces que queria casarme y me sorprendio escuchar la lluvia de comentarios como: Para que te quieres casar?, diviertete primero, vive la vida. Caray! Yo quiero vivir la vida y divertirme pero con mi pareja.

Pienso que este es un problema de perspectiva. Por que? Primero que nada existe una enorme diferencia entre enamorarse y amar. Enamorarse es la sensacion producida por la mezcla entre un interes consciente por otra persona y la sobrecarga de oxitosina y endorfinas producidas en nuestro organismo por influencia de miles de anios de instintos (entre ellos la preservacion de la especie, es decir, sexo)

Esa sensacion de estar “volando” como en las nubes es resultado de estas “drogas internas” que realmente nos ponen quimicamente a volar. El enamorarse es solo el primer paso. Es como si te encontraras una increible parcela de tierra y te dieras cuenta que se podrian sembrar muchas cosas. De repente este hallazgo te produce mucha excitacion y te pones a sonar en lo buena que sera la cosecha. El error consiste en sentarse a esperar a que la tierra se trabaje y se siembre sola por obra y gracia del Senor. De observar la tierra a trabajarla existe un mundo de esfuerzo.

Ya que encontraste tu tierra debes de tomar una decision. Es esa la tierra a la que le voy entregar toda mi vida? Si es asi es hora de ponernos a trabajar. Ojo que una decision no significa “lo voy a intentar”. Una decision significa no permitirte la posibilidad de rendirte. Si te entregas a medias recibiras un resultado a medias y no existe el amor a medias. El amor con el que suenas no da cabida a tonos intermedios.

Una buena tierra puede ser abatida por heladas, tornados y sequias. Tal vez pierdas tus semillas o la cosecha pero si pierdes el espiritu que puso la maravillosa imagen que dibujaste en tu mente cuando decidiste trabajarla entonces perderas la tierra. El miedo te lleva a la duda y la duda al error y un error puede ser muy costoso. Si mantienes ese espiritu, esa imagen dentro de tu corazon cualquier problema podra ser resuelto. En el amor no hay imposibles.

No necesitas buscar otras tierras. Bien sabes que en este mundo existen miles de excelentes tierras que tu podrias trabajar, pero si te pasas el tiempo buscando de parcela en parcela es probable que te llegue el invierno y con el se te enfrie la posibilidad de sembrar.

Te puedes enamorar muchas veces, amar una sola y te aseguro que mucha gente muere sin el privilegio de haber sentido tan exquisito milagro. El amar esta al alcance de todos pero es un reto que pocos se atreven a tomar porque implica una entrega total, incluso de nuestro propio ser. El amor se da no se espera.

Que tanto suenas? Cuantas de tus fantasias las vuelves realidad? Cuantas has compartido y vivido con tu pareja? No esperes, actua.

Toma el arado y ponte a trabajar y si todavia no encuentras tu parcela o no te has animado, apresurate porque no hay mayor placer que cosechar tu tierra en el amanecer de tu vida.

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